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marzo 19, 2019 3 translation missing: es.blogs.article.read_time

Aunque tanto perros como gatos se encuentran considerados por la sociedad dentro del mismo escalón como animales de compañía, debe resaltarse que pertenecen a dos especies distintas, por lo que se pone de manifiesto sus diferencias fisiológicas, dietéticas y de comportamiento. Dentro de las diferencias nutricionales en el felino se incluyen: 

  • Metabolismo específico y original de la energía y la glucosa
  • Demandas superiores de proteínas
  • Incapacidad para convertir los beta carotenos en Vitamina A
  • Incapacidad para transformar el triptofano en niacina
  • Sensibilidad al a deficiencia de arginina

Observar atentamente la evolución de los perros y los gatos nos puede dar la clave para entender estas disparidades dietéticas. Ambas especies pertenecen a la clase de los Mamíferos y al orden de los Carnívoros y las dos familias están dentro del grupo de los Fisípidos o grupo terrestre de la familia de los carnívoros. Se podría asumir que estos grupos tienen requerimientos nutricionales similares. Sin embargo, el orden  carnívora tiene animales que no son solamente ingeridores de carne, sino vegetarianos, como el oso panda. Una mirada más cerca a los Fisípidos revela dos subgrupos: Los Canoideos y los Faloideos. Estos dos grupos divergen entre sí y el principal progenitor carnívoro se originó hace 35 millones de años. En la actualidad al gato se le califica dentro de la superfamilia Faloidea y al perro dentro de la superfamilia Canoidea. Junto con el perro, dentro de la superfamilia Canoidea se encuentran diversas especies con hábitos alimenticios muy diversos, por ejemplo las familias Ursida (osos) y Procínida (mapache) son omnívoras, pero las especies de la familia Ailúrida (pandas) son herbívoras estrictas. La única especie carnívora incluida junto con los perros en la superfamilia Canoidea es la de los Mustélidos (comadreja). La historia evolutiva del perro sugiere una predilección por una dieta un poco más omnívora. Dentro de la superfamilia Faloidea, los félidos divergieron y se desarrollaron formas especializadas, en donde los restos fósiles demuestran que se produjeron cambios mínimos subsecuentes. Este grupo además demuestra una extrema adherencia a una dieta estrictamente carnívora. Otras características incluyendo el número de cromosomas han apoyado la temprana divergencia de los gatos de otros carnívoros. Por lo tanto se remarca que todas las especies de esta familia han evolucionado como estrictamente carnívoros. La historia del gato indica que esta especie ha consumido una dieta puramente carnívora a lo largo de todo su desarrollo evolutivo. Esto ha resultado en modificaciones de la actividad de sus enzimas, llevándolos a patrones metabólicos diferentes. La consecuencia de estas adaptaciones es que el gato no puede obtener sus nutrientes indispensables únicamente de las plantas y de productos vegetales,  por lo tanto es indispensable la ingestión de tejidos animales para satisfacer sus demandas nutricionales. Como vimos estas particularidades nutricionales se presentan en el gato y no en el perro. Por lo tanto, esto nos lleva a desterrar la creencia de la mayoría de los propietarios de gatos que suponen que los gatos se alimentan como pequeños perros.

Las particularidades nutricionales del gato originan requerimientos dietéticos más estrictos que los omnívoros, como el perro. Si bien todas las particularidades nutricionales son importantes los altos requerimientos proteicos, junto con su necesidad de taurina dietética, ácido araquidónico y la vitamina A preformada, exige de la inclusión de tejidos animales dentro de su dieta cotidiana.

 


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